Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos al Mundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos al Mundo. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de diciembre de 2014

Lanzamiento del libro "Un Espíritu Desesperado" del escritor Gabriel Bañados Balmaceda.

LANZAMIENTO DEL LIBRO
"UN ESPÍRITU DESESPERADO"
DEL ESCRITOR
GABRIEL BAÑADOS BALMACEDA



Estimados(as) todos(as):

El Centro Cultural Universo tiene el gusto de invitarle al lanzamiento del libro "UN ESPÍRITU DESESPERADO" del escritor Gabriel Bañados Balmaceda.
Fecha: Martes 16 de diciembre.
Hora: 20 hrs.
Lugar: Centro Cultural Universo 2 oriente 4 sur 812.
ENTRADA LIBERADA

“Algo fuerte golpea detrás de los muros de mi interior…”

Hay un viaje intrincado que tarde o temprano cada uno de nosotros debe realizar. Un viaje intensamente largo, que va más allá del mundo, del tiempo y del espacio. Un viaje personal que concierne a toda la humanidad. Ese viaje se inicia cuando algo en nuestro interior revolotea, y entonces, empezamos a desesperarnos. Ese es el comienzo sagrado.

Un Espíritu Desesperado es una travesía que involucra un inicio narrativo profundamente transpersonal, paradójico, y a ratos, desconcertante. Luego la prosa se aventura entre sendas pletóricas de poemas enigmáticos, que se enredan entre signos y símbolos sedientos de expresión. Finalmente, se exponen pensamientos henchidos de provocación psicológica, respecto a diversas temáticas, donde el lector podrá encontrar en ocasiones, un mensaje espiritual, o una interpretación terapéutica, que acaricie a su existencia.

IMPORTANTE:
El libro estará siendo vendido a un valor de 10.000 pesos chilenos. 

SALUDOS FRATERNALES

jueves, 12 de junio de 2014

El Muro del Conocimiento

EL MURO DEL CONOCIMIENTO


       
         Mundo Consciencia quiere compartir contigo un granito de su sapiencia a través de su Muro del Conocimiento, un rincón destinado a incrementar y expandir de manera rápida y sencilla nuestros saberes respecto a diversas materias culturales. En el presente espacio, podrás encontrar semanalmente una fuente de conocimiento constituida por siete mensajes, todos escogidos de manera aleatoria desde nuestro muro, en sus formas de pensamientos, citas, versos, metáforas, entre otros, siendo éstos, provenientes de diversas disciplinas o formas del saber. Entonces, sin mayor preámbulo, bienvenido a la expansión de la consciencia humana:



“No conversamos porque queremos tener la razón, queremos tener la verdad, queremos que el otro haga las cosas que nosotros queremos que haga. Entonces, no nos respetamos, no nos escuchamos, y como no nos escuchamos, no conversamos.”
-Humberto Maturana.


“El primer código legal de la historia no fue el de Hamurabi (1900 a.c). Hubo uno anterior, el de Lipit-Ishtar (2350 a.c). Pero uno más atrás en el tiempo, el código legal de Urukagina (2600 a.c). Este último escribió el primer testimonio de la primera reforma social del hombre, basado en el sentido de la libertad, la igualdad y la justicia. Urukagina, fue un rey sumerio quien hace más de 4.500 años atrás, decretó en contra de los males de su época, los cuales fueron: el abuso de poder; la extorción de los altos precios; los derechos para los ciegos, huérfanos, viudas, etc..” 
-Extraído de la obra Crónicas de la Tierra de Z. Sitchin.


“El Sí Mismo podría caracterizarse como una especia de compensación del conflicto entre lo interno y lo externo. Es la consciencia de un centro de la vida psíquica total. El Ego orbita alrededor del Sí Mísmo. Es la analogía Ego/Sí Mismo como la –criatura orbitando alrededor del Dios-. El Sí Mismo es el Dios en nosotros.”
-C. G. Jung.


“Wotan, es la representación arcaica de un –Genio pagano de la Naturarelza-. –Dios es un Espíritu: Espíritu corresponde a –Neuma-, o sea, a –Viento-. Dios es el viento, más fuerte, más grande que el hombre, es un ente formado por el hálito invisible. Entonces, se destaca que, el origen etimológico de la palabra –Espíritu- es el de –Viento-, ambos conceptos constituyen paralelismo.”
-Mitología Germánica.


“El Método Socrático. Se basa en la idea de que el conocimiento es algo que no se puede dar, sino que cada quien debe descubrirlo por sí mismo. La única forma de aprender algo es a través de la formulación de preguntas, que nos ayudan a razonar nuestro camino hacia la verdad. Este método se dirige a que los aprendices se den cuenta de que no saben tanto como pensaban. Los estudiantes no necesitan aprender cómo es el mundo, sino cómo pensar a pesar del hecho de que no siempre sepamos cómo es el mundo.”
-Filosofía Socrática. Kidder, Oppenheim.


“Sólo los ignorantes se muestran con un exceso de seriedad y se identifican completamente con sus pensamientos y acciones.”
-Escritos sobre el dios Pan.


“Respetar al otro no implica respetar sus ideas. Las ideas no están hechas para ser respetadas, sino para ser rebatidas y en ocasiones, refutadas, lo que a menudo se tiende a olvidar.”
-P. Gorllet.

martes, 13 de mayo de 2014

"La noche en que fui de copas conmigo mismo."

LA NOCHE EN QUE ME FUI DE COPAS CONMIGO MISMO


Aún recuerdo con cierta profundidad introspectiva la vivencia experimentada aquella noche, donde las ecuaciones intrincadas de mi mente crearon un extraño escenario dimensional, que iba más allá del tiempo y del espacio concebido convencionalmente por cualquier persona que viviera en éstas épocas y en éstos lugares del  mundo. Fue un miércoles otoñal como ningún otro. Ese día todo fue maravillosamente pulcro en lo que al arte se refiere. Había acordado con un buen amigo músico y además compañero de posada, el ir a tocar un poco de música a las calles del centro de Talca, a modo de poder desencadenar el flujo de energética artística-musical que se encontraba en nuestro interior, y que por cierto, desde hace algún tiempo se encontraba un tanto reprimida. Entonces, me vi cantando algunas canciones anglosajonas mientras digitaba algunos acordes en mi guitarra, junto a mi buen amigo, quien virtuosamente se hizo de las percusiones, pulsos rítmicos y voces armónicas. Para ser honesto, esa tarde nos fue bastante bien, en numerosos compases de nuestras interpretaciones, se escucharon los exquisitos sonidos metálicos de las monedas que caían impactando las unas a las otras en reiteradas ocasiones, así entregándonos la calle, el mejor manjar habido y por haber que todo músico podría sentir alguna vez en su vida, la realización personal como artista. Más tarde, cuando nos aprontábamos a irnos a nuestra posada, me encontré con una vieja amiga pintora, la cual no veía desde hace mucho tiempo, y sin mucha extensión conversacional, me invitó a una exposición de pinturas que se estaba llevando a cabo en una casa del arte ubicada muy cerca de dónde allí nos encontrábamos. Así de repente, me vi entre diversos colores, formas, sombras, iluminaciones y mensajes provenientes de numerosos y variados cuadros, sintiéndome sumamente confortable con las riquezas sorpresivas que el día me estaba entregando. Como llegamos en plena inauguración de la exposición, nos hicimos de un par de copas de vino, y degustando de unos cuantos confites se nos fue la tarde.
Llegada la noche, decidimos ir de copas a un bar junto a mi amiga y algunos pintores que en aquella exposición de arte conocí. Estando en el bar, las cervezas se hicieron majestuosas en nuestra mesa, y tras pronunciados sorbos, bocanadas de humo y carcajadas pletóricas de alegría, la reunión llegó a su término. En pocos minutos me encontraba despidiéndome de los pintores, para luego en solitario, tomar el microbús que me llevara a mi posada. Entonces, éste llegó, me subí, pagué, avancé con un paso armonioso por el pasillo, hasta llegar a un asiento ubicado en la parte posterior, y me senté al lado de la venta. El microbús estaba algo desolado, no había ni la quinta parte de la capacidad total de pasajeros, la iluminación estaba pauperizada, lúgubre, sutilmente ensombrecida, y el olor de los asientos se entremezclaba con el olor del combustible quemado por los vehículos motorizados del exterior. Después de unas cuantas cuadras recorridas, y mientras sucumbía en un silencio insondable, subterráneo, esotérico, algo en mi provocó una impulsiva necesidad de querer encontrarme con un viejo amigo del pasado, cualquiera, pero que fuese del pasado, de esos que te siguieron en momentos muy especiales y memorables de tu vida, aquellos que conocieron los secretos más profundos de tu personalidad,  los que te acompañaron en todos los menesteres que quisiste efectuar, desde los más sensatos hasta los más estúpidos, esos amigos de antaño que te alegraron las tristezas y te acompañaron cuando se necesitaba de alguien más para ser feliz, porque sabías que la felicidad era imposible sino era compartida, en suma, esos amigos con los que te recuerdas de vez en cuando y de cuando en vez. Entonces, me vi llevando la mano al bolsillo izquierdo de mi chaqueta, haciéndome del teléfono móvil, y rápidamente busqué en la agenda cualquier número que fuese propio de un viejo amigo. Y llamé a uno, y llamé a otro, y es que estaba decido a bajarme del microbús e irme de copas con uno de ellos. Pero ninguno pudo acompañarme aquella noche, unos aludieron a que se encontraban ocupados y otros ni siquiera contestaron a mi llamada. Y es aquí cuando, comienza la paradójica experiencia, gozante de fenomenología psicológica nunca antes vivenciada. Mi mente comenzó a desencadenar una muy particular realidad psíquica del mundo interior (o una fantasía psicológica si así quisiese llamársele), entonces, de pronto experimenté una necesidad imperiosa  por querer tomar el teléfono y hacerle una llamada a Gabriel, a ese chico adolescente de 15-16- años, a quien recuerdo con un profundo sentimiento fraternal, ese joven quién osaba de estudiar la magia y la alquimia con tan minúscula edad, ese joven que se impregnó de las páginas de los libros haciéndose un seductor de letras, ese tal, que se vio intrigado por los misterios del universo, el mismo quien disfrutó tanto de los árboles y de la naturaleza en su niñez… Me refiero a Gabriel Bañados, a yo mismo, a mi ser en el pasado, a ese Gabriel que alguna vez fue adolescente, quién adoleció de tantas cosas, y que regocijó de otras tantas también, a ese yo del antes, a mi parte anterior. Empecé a imaginar qué estaría haciendo ese Gabriel una noche de miércoles como aquella, y si cogería o no el teléfono para contestar, y si querría o no irse de copas conmigo. Y fue en esos instantes, que mi mente reprodujo una maravilla sin igual, fui el espectador de un númico, numinoso escenario, una función sin precedentes, en la cual vi cómo se encontraban éstas dos partes de mí mismo, una reunión entre ese Gabriel adolescente y ese Gabriel adulto, y los vi cómo ambos se iban de copas a un bar ubicado en algún lugar de mi cósmica mente. Recuerdo ver cómo se miraban y cómo se reconocían el uno con el otro. El lugar tenía colores superfluos que se confundían entre los grisáceos y los tornasoles, entre las manchas sombrías y las siluetas navegantes de un luminar cariñoso. La ambientación estaba compuesta por una pequeña mesa redonda de roble antiguo, al igual que las dos sillas en las que ambos se hallaban sentados, un mantel pálido con ciertos diseños o manchones causales productos de la experiencia, una botella de vino rojo, con un fuerte color escarlata, y unas relucientes copas que recibirían más tarde en su interior el místico brebaje. Entonces, el presente toma la iniciativa y le llena la copa al pasado. Así fueron surgiendo escenas en las que el Gabriel del presente le hablaba al Gabriel del pasado, y le explicaba acerca de cómo le vendría la vida en un tiempo más, que tendría que ser fuerte y resistir las tribulaciones de la existencia, que sufriría un gran dolor haciéndose cargo de las riendas de su karma personal y de su vínculo con el viciado karma familiar, pero que se convertiría en el héroe  de su vida, y eso sería tremendamente liberador, a la vez le explicaba que todos sus gustos se resumirían en la profesión de psicólogo, ya que en la época actual no existía ni la profesión de aventurero, ni la de alquimista, ni la de mago, ni la de espiritista, ni la de mentalista, ni la de psíquico, ni tampoco la de curandero, al menos desde lo formal y académicamente hablando, pero que sí existía la profesión de psicólogo. El Gabriel del presente comentaba que sería a través de ésta disciplina, donde el Gabriel del pasado encontraría un resumen integrador de sus gustos y amores por el conocimiento, pero no obstante, sería en la psicología como fuente total, y no en la formación limitada que le entregaría la universidad local, por lo que sería un gran desafío no perder el temple con las representaciones del conocimiento, sino más bien aferrarse al propósito originario de la psicología como tal, o sea, el Alma. Así, fui siendo testigo de esta hermosa conversación entre dos grandes partes de un mismo ser. De vez en cuando adquiría una conciencia superior que, me permitía interpretar e integrar simbólicamente la realidad psíquica que allí se estaba dando. Y fue ésta conciencia la que me entregó un conocimiento que más tarde produciría un potencial crecimiento personal-mental-espiritual respecto a mi ser total. Entonces comprendí que era un momento de alquimia psicológica, el alma estaba transmutando las sustancias de los tiempos psicológicos de  mi vida, reproduciendo un encuentro terapéutico e iniciático donde el sí mismo se integraba, como la expansión y unificación de la mandala de la personalidad. Y fue en ese estado dónde vislumbré el yo del presente que iba en rescate del yo del pasado, porque entendí que durante mucho tiempo había abandonado al niño interior, al niño sagrado que todos  llevamos dentro, y junto con esto, se manifestaron reminiscencias en la que me vi a mí mismo, pidiéndole fuerzas al universo y a mis dioses, para soportar las pesadumbres de aquellos momentos de mi vida, y recuerdo la calma que llegaba a mi ser, exactamente cuando en mi mente se proyectaba el hombre en el que me llegaría a convertir en el futuro. 

     Esencialmente me veía a mí mismo  a la edad de 25 años, habiendo superado aquella época de mi vida, siendo un profesional, siendo un ser independiente. A la vez comprendí, que este encuentro entre ambas personalidades fue decretado desde aquel entonces, porque hoy en día tengo 25 años, y creo que mi mente a través del síntoma de aquella noche, reconoció el plazo sacratus, la prescripción, el cumplimiento de la proyección, o más bien la integración del niño interior con el hombre interior. Los símbolos del alma, reproduciéndose una y otra vez por medio de esta consciencia superior,  de este insight elevado, en el que se dieron encuentro importantes arquetipos del inconsciente personal y colectivo: el niño, el hombre¸el héroe¸la persona (la máscara), entre otros, siendo todos manifiestos en el proceso de autoindividuación.
En aquél estado también comprendí la arquitectura de aquel día y de aquella noche. Todo había convergido a través del arte (la música, la pintura y las relaciones humanas), así entonces, desde las profundidades de mi psique, mi ser del pasado discernió una luz en la consciencia, y viajó hasta llegar a la superficie, naciendo por medio del arte de la mente consciente, porque era la hora y la edad para aquél encuentro, era el momento exacto para encontrarse consigo mismo.
Tras haber comprendido todas estas cosas respecto de mí mismo¸ tras haber cruzado semejante complejo e intrincado estado superior de consciencia, volví a aquél lugar de mi mente dónde se estaba desarrollando el numinoso encuentro entre el ser del pasado y el ser del presente, y advertí que la conversación estaba llegando a su fin. La botella estaba vacía, y con lo poco de vino que quedaba dentro de las copas, percibí que ambos seres de mi personalidad se aprontaban a hacer el último brindis de la noche, cuando de pronto llegó un hombre muy particular, de avanzada edad, probablemente de unos 90 años, o quizás un poco más, de vestimenta intensamente elegante, algo anticuada y diferente, pero de una presencia extrañamente sencilla y la vez agradable. El hombre tenía unos anteojos pronunciados, tras los cuales se lograba dilucidar unos pequeños ojos que decoraban una profunda y misteriosa mirada, como si a través de ellos pudiera penetrar hasta el más recóndito lugar del universo. Entonces, el viejo hombre inició marcha, y se acercó a la mesa arrastrando una silla de roble antiguo en la cual se sentó, y antes de que se realizara  cualquier otra acción, sacó de entre sus manos una botella de vino rojo y una copa de cristal, como si de un acto de magia se tratara, y tras esto, el viejo hombre fijó su profunda mirada en ambas personalidades, y luego de tres segundos, de su boca se escuchó:
“Quisiera esta noche brindar por ustedes, porque sin ustedes no habría alcanzado nunca la perfección de mi ser total.”

martes, 10 de julio de 2012

EL VIAJE DE GABRIEL COMO ERMITAÑO


EL VIAJE DEL ERMITAÑO


Día uno:

Tras haber viajado horas por las sendas que tomó el autobús de linares con destino a Pejerrey, es que me vi envuelto en la magia de la naturaleza propia de las montañas que me enseñan la séptima región de Chile. Recuerdo haberme bajado unos cuantos kilómetros al éste del pequeño pueblo de Pejerrey, para así internarme de lleno en la cuenca cordillerana, la cual entregaba la noble compañía de un hermoso río, el que llamé “el rio de la felicidad”. Para llevar a cabo la acción, decidí lanzarme en dirección al rio a través de una pequeña y peligrosa bajada, la que me llevaría al centro de la cuenca. Al bajar sufrí una repentina caída, que me deslizó con fuerza sobre la tierra y arbustos que allí se encontraban, al terminar el movimiento, y llegar a suelo firme, me revisé por completo para chequear si me había hecho de alguna herida, lo cual no fue así. Sin embargo, un evento no esperado ocurrió, fue mi hermoso reloj traído desde Europa fue el que se hizo trizas, y entonces allí, cuando sorpresivamente me vino un ataque de risa, así es, me encontré tirado en el suelo, recién caído del precipicio, y con mi querido reloj hecho trizas, riendo a carcajada limpia, al principio no sabía el porqué, era como un estado de felicidad, luego reflexioné y lo comprendí; “el tiempo dejó de existir al momento de internarme en la naturaleza, en el momento mismo de cruzar el umbral, era el requisito divino para ingresar al mundo del ermitaño y sus meditaciones”.

Luego caminé bordeando el río con la intención de encontrar el lugar en el que viviría todos los días de mi retiro espiritual. Pasó alrededor de una hora según mi orientación improvisada, hasta que di con el lugar en el que tenía que vivir, era hermosamente perfecto. Cerca del rio se encontraban cuatro piedras gigantes ubicadas en dirección a cada uno de los puntos cardinales, dejando en su interior un confortable espacio compuesto de arena, lo que me permitiría casi de manera exacta, ubicar mi tienda de acampar y mis bolsos con víveres.

Mientras levantaba mi tienda, repentinamente escuché a un par de metros la voz de un hombre adulto, que me saludaba dándome las bienvenidas al lugar, era Marcos, un viajero del cual me hice amistad y de quien contaré más adelante anécdotas explosivamente entretenidas.

Ya habiendo instalado óptimamente mi tienda de acampar, tomé mi traje de baño y me di el placer de abrazar y dejarme abrazar por las nobles aguas del rio de la felicidad. Haciendo en primera instancia una presentación de mi persona al rio propiamente tal, con el objeto de conectarme con el alma de sus aguas, como también con sus espíritus, dándoles a conocer mi ser, y a la vez anunciarles con respeto acerca de mis futuros baños por tomar en el transcurso de mi estadía.

Sinceramente el baño fue una experiencia sublime, y apasionantemente placentera, aquella tarde fue un deleite para mi cuerpo y para mi alma. Fue el primero de los baños sagrados que me daría en mi viaje solitario.

La noche se acercaba, y yo aún no tenía madera, ni pajares para poder hacer el fuego, ni mucho menos había pensado como cocinaría la comida, por lo que rápidamente fui de incursión por los alrededores. En poco tiempo me hice de leñas que me permitirían hacer fuegos para esa noche, como también para el día siguiente. Ya contando con esto, me puse a recolectar piedras lo suficientemente aptas como para construir una torre en la cual realizaría el fuego en su interior, y colocaría mi olla en su superficie, así permitiéndome maniobrar con mayor facilidad el contenido de ésta. Entonces, las horas pasaron, y mi primera parte había terminado, solo faltaba encender el fuego y sobreponer la olla en éste. Fue allí cuando supe la importancia que tendría la duración de éste en mi misión por alimentarme, tendría que encender y durar lo suficiente para cocinar las pastas destinadas para esa noche, por lo que decidí recitar una oración a los espíritus del fuego, para que así, las salamandras me hicieran de compañía en mi presente menester. Y la naturaleza escuchó mi llamado, casi por acto de magia, con tan solo encender un par de cerillas el fuego se manifestó, dando llamas nobles y calibradas, con un temple perfeccionado, permitiéndome fácilmente cocinar la comida de aquella noche. Pasado unos cuantos minutos, una merecida cena en la cima de una de las piedras gigantes, acompañándome de un delicioso vino tinto.

El resto de la noche fue una ceremonia de vino y tabaco en pipa, contemplando el sobresaliente brillo de las estrellas, las que me daban el confort de sentirme como si me encontrara solo a un par de metros de distancia de ellas. Cabe mencionar un evento extrañamente especial que se dio mientras pasaba las horas mirando el cielo. En medio de la oscuridad es que apareció una nube o mancha blanca, como una masa de energía, la cual se encontraba solo a unos cuantos metros de mi persona, y comenzó a girar alrededor de mi posición, efectuando aproximadamente unas seis vueltas. En un principio sentí una sensación de angustia considerable, pero rápidamente lo comprendí; simplemente era energía natural, probablemente espíritus naturales de la noche, que se encontraban danzando en la sagrada cuenca. Finalmente, medité y reflexioné, recordé a mis antepasados, agradecí por mi vida, y me di el gusto de realizar un recital de poemas al aire libre entre las sombras de la estrellada noche, donde el poeta era yo, y mi audiencia era toda la naturaleza.

Día dos:

Tras haber pasado una noche cálida y armoniosa, debo admitir que no fue justamente la más cómoda en su plenitud, debido a la textura de la arena y la posición sutilmente inclinada del terreno, pasé la noche buscando una posición que recibiera lo mejor posible mi espalda y cadera, quizás no la encontré, pero finalmente por cansancio me rendí al mundo onírico.

Por la mañana, mientras retornaba a la vigilia, rápidamente recordé las imágenes y sentimientos experimentados provenientes de un sueño, en el que veía a mi padre junto a mi hermano menor, los que venían a verme a la montaña, saludándome y felicitándome por la experiencia que estaba llevando a cabo. Sinceramente no recuerdo detalles, pero destacó lo acogedor y humano que fue el sueño. Posteriormente comencé a escuchar un fino, agudo e hilado canto de ave que oscilaba en las afueras de mi tienda de acampar, justamente en la cúspide de la entrada, era un nuevo y mágico momento para vivir, se trataba de un hermoso colibrí, pajarillo que solemos ver picando y degustando de las esencias de las flores de nuestros jardines. Recuerdo perfectamente, que no dejó de cantar y picotearme la entrada de la tienda, hasta que salí del todo a saludarlo, era claro; “la avecilla venía a darme el Buenos Días”. Destaco algo sumamente misterioso pero maravilloso a la vez, son estas cosas que te dejan con la boca abierta; el encantador pajarillo con aires de cantautor, vino todos los días por las mañanas a saludarme, y no se iba hasta que abría mi tienda para darle mis cortesías de mañana, recién ahí, éste se permitía seguir volando hacia otros destinos. Luego me quedé observando un nuevo suceso ricamente natural que estaba aconteciendo en las afuera de mi tienda, se trataba de unas cuantas ranas que saltaban en todas direcciones, se encontraban desde la base del pórtico hasta las orillas de una pequeño estanque de agua ubicado a unos cuantos metros de mi refugio. Así me quedé contemplando el interesante evento de símbolos.

En pocos momentos me vestí y tomé las ollas y cubiertos ocupados en la cena de la noche anterior, y me puse en marcha hacia la orilla del rio, allí con paciencia y dedicación lavé cuidadosamente la losa con la arena que me ofrecían las faldas del fresco río. Habiendo terminado dicha tarea, preparé el fuego, y me hice de un provechoso desayuno.

Por la tarde tomé la pipa y bolsa de tabaco, más mi toalla de baño, y me fui a pasar una excelente tarde al río, donde me entregué nuevamente a la meditación, pero ahora de una manera bastante especial. Recuerdo que nadé hasta el centro del río, donde se hallaba una piedra lo bastante grande como para sobresalir de las aguas, su superficie era cóncava con una textura lisa y acogedora, ideal para tomar un descanso. Por lo que decidí hacerlo, pero con cierto estilo algo arriesgado pero intrigante. Entonces me puse de espalda, inclinando mi cabeza hacia la superficie del agua, quedando semi-piernas arriba, así me permitía ver el horizonte invertido, contemplado una tierra convertida en homogéneas regiones tintadas de color azul, acompañadas en ciertas partes de espuma de mar y extrañas criaturas aladas que se arrastraban con fascinación. Por otra parte, percibía un cielo lleno de colmillos rocosos y empapados de tierra, en los que se denotaba los números restos de una posible ensalada de vegetales, la cual era rica en su diversidad de colores y formas; quizás ese nuevo cielo era vegetariano para mi nueva percepción. Y así pasaron las horas. Al rato salí del agua buscando un descanso en playa de piedras, otorgándome el deleite de una buena pipa, siendo ésta preparada con dedicación y maestría, propia de la experiencia de un fumador de pipa. Y pasó la tarde, y el sol anunciaba la llegada del ocaso. Tomé mis pertenencias y tomé destino hacia mi refugio.

A penas haber llegado a mi lugar de confort, es que divisé una silueta humanoide que se movía en dirección a mí, bajo las recientes primeras sombras caídas, y con cierto vaivén que me recordaba a películas de zombies, apareció un hombre con toda la cara ensangrentada, al igual que su ropa sobrepuesta a la altura de su pecho, y consumido en el miedo y la incertidumbre es que me hice de mi linterna, alumbré en su dirección, me empapé en confianza y grité “quédese allí, no se mueva. ¿Quién es usted? El hombre tras dar unos cuantos pasos más, levantó su rostro y con una voz tímida pronuncia verborreicamente “Soy yo, soy Marcos”. ¡Joder! Dije, ¿Qué demonios te ha ocurrido? Y el tal Marcos respondió con ciertos comportamientos extraños como si quisiera ocultar algo; “No, no es nada, solo venia caminando y choqué con un árbol, pero ¿Crees tú que estoy muy mal? Inmediatamente respondí; “Joder, obvio que estas mal, estas empapado en sangre, tienes la frente partida. Urgentemente necesitas ayuda. Debes ir a tu cabaña y viajar tan pronto como sea posible al pueblo de Pejerrey, allí de seguro que algún centro médico tendrán”. El hombre reaccionó como desconcertado, como desestimando la real situación, pero me hizo caso, y sin querer que le entregara mayor ayuda, se retiro hacia su cabaña para posteriormente ir en busca de ayuda al pueblo. Después de este enigmático acontecimiento me quedé tumbado en la arena pensando sobre lo que realmente pudo haberle ocurrido, ya que no me creí para nada eso del golpe contra el árbol. Más tarde me dedique a hacer el fuego para comer.      
  
A la hora de la cena, dos platos de pastas, más dos copas de vino rojo, y una excelente húmeda y aromática pipa, me hicieron de una tranquila comida en compañía de la nueva recién caída noche. Después de darme un reposo, me incliné hacia atrás para contemplar el brillo de las estrellas, y fascinarme con la cantidad de constelaciones existentes, y la cantidad de constelaciones por crear, y como entrando en un estado hipnótico, fue que me bajo la inspiración y el flujo de energía artística, y entonces decidí darle de regalo a la noche un merecido recital de canciones, por lo que comencé a entontar, luego un par de respiros y me largué cantando. Me habré pasado unas cuantas horas convirtiendo el aire en melodías románticas que convencieran a la noche de que esa noche debíamos dormir juntos. Finalmente lo logré, después de haberla seducido, y darle unos memorables besos sabor a divinidad, es que me la llevé a la cama, y tras haberle leído unas cuantas paginas de mi libro, nos sumergimos en una pasión donde lo más alto de mi ser, amó a lo más alto de la carismática noche.


Día tres:

La noche estuvo algo inquieta. Fueron numerosas las veces que desperté en medio del silencio nocturno y la luminosidad de la luna, la que entregaba un impactante baño de luces a eso de las tres de la mañana. Posteriormente, sentí la llegada de mi nuevo amigo, el mismo que ya me ha venido a saludar las jornadas anteriores: “el avecilla picaflor”. Con algo de cansancio, me puse en marcha en dirección al rio de la felicidad, donde me di un baño completo, lavándome el pelo, aseándome en plenitud.

Ya con piel nueva y más fresca, me hice del libro, de una naranja, y de una botella de vino blanco. Me pase unas cuantas horas entre páginas y páginas, acompañándome de una lenta y profunda degustación de la hermosa cítrica fruta. Luego, tomé el vino embotelladlo, y lo incrusté entre unas cuantas piedras a la orilla del rio, con la intención final de que se enfriara, hasta llegar a una temperatura optima para exprimirle su mayor virtud.

Antes de almorzar, tomé las ollas y cubiertos sucios, y comencé a lavarlos en la orilla del rio. Destaco que, poco a poco he ido enriqueciendo mis habilidades sutiles para el arte de lavar losa con arena natural. Teniendo todo listo, inicié la cocina con un excelente y maravilloso fuego, admito que, cada vez el fuego se comporta de manera más noble conmigo, pareciera que las salamandras reconocen inmediatamente mi llamado. Así, el almuerzo fue compuesto de: unas ricas pastas aliñadas, ensalada de atún, pan y vino blanco a la copa.

Poco a poco me he dio convirtiendo en un ermitaño. Mi piel ha sufrido algunos cambios, poseo ciertos dolores corporales debido a la naturaleza de mi estadía, pero se han estabilizado las ultimas horas, mi piel esta lo suficientemente quemada para hacer síntoma tanto en el día como en la noche. Ahora mi espalda resiste el apoyo contra las piedras, mi cuerpo se adapta a la arena, y mis delicados pies con base de contextura plana, se han aliado con la superficie de las piedras, haciendo un acuerdo de silenciar al dolor.

Queda poco para terminar de leer el libro; y no paro de reflexionar acerca de los otros universos que existen más allá; más afuera, o quizás más acá, más adentro.

Por la tarde, me fui al rio de la felicidad a realizar unos cuantos ejercicios de tai-chi, ejecutándolos con lentitud debajo de las aguas. Después de esto, una exquisita pipa que duró aproximadamente dos horas. Fue en plena meditación en base al humo de la pipa cuando ocurre lo siguiente: Llegó el tal Marcos, el mismo de la otra tarde, pero ahora con su frente tapada con un contundente parche de primeros auxilios, además de una cara algo desconcertada. ¿Qué tal Marcos, como va? Dije apenas llegado estaba. Respondió de manera algo extraña, como si aún estuviera aturdido, diciendo: “Si, estoy bien…..me pusieron 7 puntos en la frente”. ¡Joder! Fue inevitable reírme de inmediato, es que la manera en que lo dijo, gatilló una carcajada instantánea en mi. Luego me disculpé y seguimos charlando. Mientras me contaba como sucedió la curación y todos los detalles, nuevamente me reventé en risas, ya que me dijo lo siguiente: “Si, y bueno…..llegamos a la única enfermería que había en el pueblo, y nadie sabia bien sobre poner puntos, entonces el doctor no se quería arriesgar, y bueno…..le dijo a un ayudante que me los pusiera….entonces, comenzó a ponérmelos y el doctor retaba al ayudante, por que no lo estaba haciendo bien…y eso po. Aquí estoy, toy mejor supongo”. ¡Jajajajajajaja! Unbelievable!  Esto era demasiado, reí como nunca, no era con mala intención, pero es que mi amigo Marcos no podía tener más mala pata. Y esto no termina aquí, por que lo viene es por lejos lo mejor. Recuerdo que, le pregunté acerca del porqué sucedió su accidente, y le confesé que, realmente no le creí nada de lo que me contó, ni lo del choque con el árbol…. Nada. Entonces me dijo: “Si….bueno….tení razón, esa no era la verdad. Pero bueno, me caíste super bien, y te voy a contar la verdad. Yo desde chiquitito tenía un sueño, o como decirlo, algo que siempre quería hacer, y es que, siempre tuve el sueño de poder bañarme desnudo en un rio, pero yo sólo, que nadie me viera. Entonces, esa noche fui sólo al rio, en una parte solitaria, y dije: ¡Ya Marcos, ahora es el momento! Y rápidamente comencé a sacarme la ropa, y fui ahí, cuando de repente sentí como ruidos, y dije ¡Ya Marcos apúrate, lánzate! Y me lancé nomas po, pero como estaba medio oscuro y venia alguien, no alcancé a meterme bien en el agua, entonces me tiré un piquero en la orilla, y me pegué en la cara con las piedras” A estas alturas yo realmente reventé: ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! Era demasiado, era impactantemente demasiado para mi, reí como nunca. Entonces le dije: “pero Marcos, joder, te tiraste un piquero en las piedras, siquiera antes de testear el agua. Con suerte quedaste consciente, porque imagina; si el golpe te hubiera dejado inconsciente, probablemente el rio te habría arrastrado, quizás te habrías ahogado, y después te habrían encontrado en pelota en medio del rio. ¡Joder amigo! Date con una piedra en el pecho porque estas vivo…….!Jajajajaja! No mejor no, creo que ya tienes suficiente con la piedra en la frente, ¿no? ¡Jajajajajaja! Y fue aquí cuando casi como una terapia de la risa Marcos comienza a reírse incontrolablemente, una y otra vez. Y así, pasamos la tarde, hasta que llegó el momento de la despedida, Marcos esa noche se retiraba del lugar junto a los suyos, para retornar a su ciudad, al trabajo, a sus rituales clásicos. Nos dimos la mano, y le dije: “la vida a veces es dura, pero en otras veces también te da golpes de suerte” Marcos rió nuevamente, y me dio las gracias por ayudarlo a convertir el fuerte episodio en una oportunidad para el buen humor y la risa descontrolada. Y así llegó la noche, y me fui a mi refugio.


La última noche:

Recuerdo que, mientras llegaba la noche y sus oscuridades, me puse a descansar sobre el arenal cercano a mi tienda, de hecho me quedé dormido. Cuando de repente, me despertó una gota de agua caída justo en la punta de mi nariz, rápidamente observé el cielo, y estaba completamente nublado, fue en ese momento que pensé: “!Joder!, tengo que salvaguardar la leña que logré recolectar durante el día, o si no, no tendré como hacer fuego” . Entonces, inicié el rescate de mis queridos trozos de madera y paja seca, y los ubique bajo las gigantes piedras que rodeaban mi tienda, allí estarían a salvo.

Mi última cena, consistió en unas cuantas masas calientes junto a un café a la italiana. Sentado sobre la cúspide de la gran piedra, es que daba por terminada mi cena, cuando escuché un terrible y estremecedor ruido en el cielo, luego otro, y así vinieron varios; eran truenos, pero no cualesquiera, estos eran los más fuertes, profundos y atemorizantes que he escuchado en mi vida, de hecho pensé, que posiblemente se vendría una catástrofe natural. Entonces, me hice de mis cosas y me interné en las entrañas de mi tienda, buscando el abrigo, el refugio, el confort de la noche.

Mientras transcurrían las horas, yo me encontraba al interior de mi tienda leyendo como un hambriento de letras, de palabras, de párrafos. Me consumí en las páginas de mi libro, era un trance imparable, estaba devorándome el libro sin cesar. Este me comenzó a contar la verdad de Lobsang Rampa en cuanto al universo, los otros mundos, los maestros tibetanos y sus viajes, la arquitectura de las primeras civilizaciones humanas, los avatares, las reales misiones, donde se estaría encaminando el destino de la humanidad, entre otras tantas. Era impactante pero esclarecedor lo que estaba allí leyendo, en mística pareciera como si ya lo hubiera leído, o más bien, como si lo recordará desde algún lugar de mi universo interior. Todo esto estaba aconteciendo bajo la sutil luz de mi linterna, la cual comenzó a desvanecer su intensidad, poco a poco, página a página, y las letras se me fueron haciendo en una cuenta regresiva, por podía detenerme, tomaba la linterna y la invertía, la movía, y hasta la batía, con tal de que me entregara la luz necesaria para acabar con el libro, solo quedaban unas cuantas paginas, pero no, no fue suficiente, en un lapsus sagrado la luz se hizo oscuridad.


Día cuatro:

Sinceramente creo que la última noche fue la mejor en confortabilidad y sueño. Me dormí tan profundamente como un calamar gigante llega a los inicios del mar. Dormí cómodo y veloz, en menos de un pensamiento ya estaba conversando con Morfeo.

Por la madrugada, el sol llegó a despertarme, estaba empapado en sudor, cuando me percato que me había quedado dormido numerosas horas, el sol ya estaba casi a medio cielo. Fue extraño, pero este día no llegó el picaflor a darme los buenos días. Quizás intuía que éste día marcharía, y prefirió no avisarme, así me quedaría dormido, y me quedaría un día más, bueno, quién sabe por que no llegó.

Tras haberme aseado en las aguas del río, y sin haber comido nada aún, concerté una reunión con mi libro, donde acabaríamos nuestra charla de la noche anterior. Bajo el abrigo negro que otorgaban las piedras gigantes, devoré las últimas páginas del misterioso e iluminador libro “El Ermitaño”. Habiendo terminado, me deje caer en la arena, y comencé a reflexionar, por segundos, por minutos, por horas. Conclusión del libro: demasiada impactante para exponerla en esta ocasión.

El día estaba hermoso, un aire fresco, un sol elegante vestido de frac, y una fragancia con olor a nostalgia por mi partida. Entonces, comencé desarmando mi tienda de acampar, tras haber dejado todo listo y empacado, decidí ir al río de la felicidad a darme un último baño, y así despedirme de los cinco elementos que allí me acogieron. Una oración para cada uno de ellos, luego una oración para toda la arquitectura natural que hizo posible mi experiencia allí, y finalmente una oración para mi Dios interior. Luego tomé mis cosas y partí de regreso.







                                   Thanks a lot for read it

viernes, 25 de noviembre de 2011

Hombre No Agredas a la Mujer, No Agredas al Mundo



Cuando un hombre agrade a una mujer, él agrade a su madre, a su abuela, 
a su bisabuela. En suma, él agrade a su árbol genealógico, y 
en consecuencia agrede al arquetipo mundial de la mujer.
La agresión es una escalada a la destrucción, por lo que,
No contribuyas a dicha acción, Detenle a tiempo.

El presente vídeo es una representación de lo que ocurre a menudo con dicha realidad, como también de la reacción del mundo frente a ésta.

Toma consciencia.

Atte.

Gabriel Bañados Balmaceda

martes, 20 de septiembre de 2011

Hablemos sobre el Amor



Hola a todos los presentes y estimados lectores, en el día de hoy quisiera compartir con ustedes un poema sobre QUE ES EL AMOR?' por mi compatriota Alejandro Jodorowsky, en el cual podras encontrar la significancia del complejo concepto arquetipo desde una nueva optica, la de un poeta, un maestro.

Espero que les sea de utilidad.
ATTE
MUNDO CONSCIENCIA


lunes, 19 de septiembre de 2011

CON Y PARA EL MUNDO

Con y para el Mundo


“Ser Presidente de Chile es tan difícil como traducir en palabras una Marcha Musical Instrumental”

                                                                  -G.B.B


“Si no sabes sentarte a sentir el alma del Mundo; no sabes donde estas parado”
                                                                
                                                                -G.B.B


“Gracias Universo que te has dado el trabajo de darme el Don de hacer y enseñar Música, y en consecuencia; de darme el plato de comida de cada día”
                                                              
                                                               -G.B.B




“Con el Meñique de mi mano me convierto en virtuoso en el mundo de la música.
Con el Anular le enseño al mundo mis compromisos.
Con el Medio divido mis emociones entre las buenas y las malas.
 Con el Índice proyecto mis decretos y lecciones de vida.
Y finalmente, con el Pulgar le dejo mis huellas al sistema, y me otorgo la facultad de aprobarlo o rechazarlo; y sin dejar rastros tangibles algunos; pero eternos…”
                                                             
                                                            -G.B.B

domingo, 4 de septiembre de 2011

Viaje a los Cielos


Para las victimas de la tragedia de Juan Fernández, una perdida nacional

“En mi silencio humano encuentro un saludo para las 21 personas que nos han dejado, y es el siguiente: Alto y noble vuelo para Uds., que Dios les enseñe el Cielo Universal, y consagren su misión altruista en compañía de las aves "


La vida es un misterioso momento abstracto, con una infinidad de formas y accidentes, con una riqueza de imaginaría absolutista, racional e irracional, muda y elocuente. Lo que vale pena rescatar de la vida, es el hecho de que te permite vivir, y creer en cosas, vivir las formas, diseñar pasos, y darlos como tú quieras, pero darlos. Mi más profundo pésame a todas las almas que en las últimas horas han tomado nuevos pasos, nuevos lapsos, nuevos reinos por conquistar.

Veintiunas fueron las intenciones que viajaron hasta el archipiélago de Juan Fernández, y se fusionaron en un acto supernatural con la soberana madre Tierra, y sus caprichosos e impredecibles mares. Veintiunas fueron las narices que volaron los aires y cambiaron la fragancia del destino, veintiuna fueron las frentes que tuvieron el propósito de bañarse en sudor por el solo hecho de ayudar a un hermano, a un hogar, a un ambiente.

A través de las ultimas horas en Mundo Consciencia hemos estado acompañando el ambiente, intentando desvelar circunstancias a través de las letras, de las cartas, de los momentos, algunos lo entienden y otros intentan, lo que importa es que se encuentra la consonancia con el suceso.

Desde mis manos, mis ojos, y mundos, despido con emotividad, tristeza y calma, al proyecto Ave, así es, que los brazos del cielo se abran hasta perderse en el horizonte del Universo y así puedan terminar dicha misión en compañía de los Dioses.

Lo más alto de mi ser se despide de los más alto de sus seres.


ATTE.
MUNDO CONSCIENCIA